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E-learning: ¿el inicio del fin?

Por Luis Roldán González de las Cuevas
Formador, Consultor de empresas y Director de E-Universitas

e-learning

El término E-Learning se lee y escucha cada vez más pero, como suele suceder con los términos muy usados, creemos saber de que se trata pero en el fondo no tenemos claros sus conceptos, los malinterpretamos o no le damos la dimensión que tienen.

No pretendo explicar las técnicas ni siquiera dar definiciones, lo que quisiera es plantear el e-learning (englobando el m-learning, b-learning, etc.), como el inicio de un profundo cambio y especialmente en el proceso de enseñanza-aprendizaje de los adultos.

Creo que se trata del inicio de un cambio de “chip” mental. Y digo que es un inicio, no el fin de esta historia que se está escribiendo a toda velocidad.

¿Por qué digo esto sobre e-learning?

Hace unos días, el participante de nuestro Programa ECEM (máster en consultoría empresarial), un consultor de empresas, cuándo hablábamos de que en el e-learning en muchos casos no había evaluaciones externas, sino auto-evaluaciones, su circuitos mentales influenciados durante muchos años por la enseñanza tradicional, no lo podían creer. La lógica pregunta inmediata no se hizo esperar… ¿Cómo saben entonces que el alumno ha aprendido?
Mi respuesta fue ¿Y por qué tenemos que saberlo nosotros? ¿Acaso lo importante no es que el mismo alumno sea el que deba saberlo?

¡Rompamos esquemas!

e-learningEn nuestra educación tradicional ¿Quién es el responsable de que el alumno aprenda? Rápidamente diríamos que es el profesor, la institución que la imparte, etc. Es decir que la responsabilidad la ponemos fuera.
Desde la visión que apuntábamos anteriormente… ¿Podrías decir rotundamente que es o debería ser así?
A cada uno su responsabilidad. El profesor tendrá la suya: guiar el aprendizaje, ofrecer la información necesaria y ayudar a que esta información se transforme en conocimiento, habilidades y competencias.
El alumno por su parte tendrá la responsabilidad, ante sí mismo, de aprender.
Creo fervientemente que el profesor es solamente un facilitador o un vehículo para que el alumno aprenda. En ningún caso debería ser el personaje depositario de la verdad y por lo tanto el alumno, para aprobar, solo tiene que repetir, lo más fielmente posible, aquello que el profesor piensa o dice.

El verdadero aprendizaje se produce cuando el eje y responsable central es uno mismo.
El e-learning bien entendido provoca, como ninguna otra modalidad, la “obligación” de ser responsable y automotivado (hablamos del e-learning de calidad, no la deficiente “teleformación” que tanto abunda por Internet).

Es cierto también que quien no es capaz de automotivarse y ser responsable de sí mismo, fracasa. El fracaso al que me refiero no es necesariamente el abandono de la formación, igual recibe su diploma o certificado, sino el hecho de no haberlo aprovechado al máximo.

Para aprovechar totalmente la modalidad e-learning, el alumno debe dejar de ser un agente pasivo que recibe información para transformarse en un activo demandante de conocimientos, construyendo su propio aprendizaje, sobre sus propias necesidades.

Para pensar.
Hasta pronto

¿E-learning o formación tradicional?

e-learningLa polémica de si el e-learning o la formación tradicional presencial es lo más conveniente, sigue vigente. No vamos a finalizar la historia pero pretendemos hacer un aporte para aclarar conceptos.

Según el barómetro Ifaes sobre el consumo de formación continua en las empresas  del 2013, el 64% contestaron que utilizan e-learning como modalidad de formación.

¿Sorprendido? Por nuestra parte estamos convencidos de que se trata ni más ni menos que una consecuencia lógica de las nuevas tecnologías. El cambio de “chip” metal avanza sin pausa.

No obstante existen aún muchos prejuicios. Claro, algunos se han quedado fijados al pasado cuando “estudiar a distancia” significaba que te mandaran un montón (¡cuánto más grande mejor!) de material impreso por correo. O en una versión más moderna, otro montón de archivos pdf para leer o bajarse al ordenador. Hay que reconocer que de esto último todavía hay mucho, lamentablemente, confirmando la creencia de muchos sobre la mala calidad del aprendizaje con esta modalidad.

Hoy la formación de calidad a través de Internet logra una dinámica e interacciones intensas entre el educador y el educando. La antigua estática de archivos deja paso a tutorías cercanas, respuestas a todas las preguntas en plazos mínimos, videoconferencias, enlaces, chat, etc, etc.

Incluso llegar hasta el asesoramiento directo al participante para que pueda solucionar necesidades concretas sobre su situación en particular en su trabajo. Siendo esto último tan novedoso, no tenemos más remedio que hacernos un poco de publicidad: el método, único de E-Universitas se llama “E-Aula Asesoría”. Gracias.

Sigamos un poco más con el tema que nos ocupa. Es inevitable hacer comparaciones entre la tradicional formación presencial y a través de Internet, aquí las tres más comunes de los escépticos.

1. La interacción no es la misma

Vale, por supuesto que no es igual. Es diferente, el e-learning permite comunicarte con más gente de todo el mundo de manera instantánea, compartiendo experiencias con frecuencia mucho más enriquecedoras que en un pequeño grupo. ¿Cuál es mejor, o simplemente son diferentes?… para pensar.

2. La formación presencial te “obliga” a disciplinarte para seguirla.

Vale. Claro, en e-learning se apela a la responsabilidad personal y la automotivación. Sin duda hace falta más madurez, no es para indecisos y con escasa voluntad personal. Suele ser para los que de verdad quieren “aprender a hacer”. No obstante, la propia dinámica actual de una buena formación online te debe “enganchar” lo suficiente para que no te aburras y pierdas interés. El resto lo pones tú.

3. Las evaluaciones por Internet no valen de mucho

¡No sigamos en esquemas del pasado! Podemos verlo de dos maneras. Primero, si quiero aprender ¿para qué un examen tradicional de aprobar o no? ¿No valdrían acaso los test de aprendizaje con autocalificación o que los revise y comparta opiniones con un tutor  o experto vía Internet?

Ya sabemos, alguno estará pensando en homologaciones, garantías de nivel, etc. Pues para los escépticos les decimos que las formas de comprobar el nivel de aprendizaje en e-learning son excelentes. Van un par de trucos: no hacer evaluaciones “lineales” (que permitan copiar y pegar, sino ¡pensar!) y poner tiempos de inicio y finalización. Además permite una evaluación continua mucho más intensa que en presencial. Piensa en un Coach Personal de Formación con un grupo muy reducidos de participantes a su cargo.

Por supuesto que hay mucho más para debatir sobre este tema, como tantas otras cosas que avanzan sin pausa. ¡El futuro es hoy!

¿Qué opinas? ¡Bienvenidos tus comentarios!

Hasta pronto.