monos

Por un año sin monos

Por Luis Roldán González de las Cuevas

Empiezo aclarando que no se trata de una eslogan anti-ecologista, ni tampoco del mono que pillan aquellos que dejan de fumar. La propuesta está orientada a que manejemos mejor nuestro tiempo y el estrés.

Los monos son animales muy simpáticos pero cuando son muchos, están sueltos y para colmo uno los adopta y los alimenta, se amontonan sobre nuestras espaldas, dan vueltas sobre nuestras cabezas y no nos dejan vivir en paz.

Supongamos que usted trabaja en una empresa y es jefe de un grupo de personas. Comienza la mañana y llega a la oficina; entra y saluda a la señorita de recepción. En ese momento, Norma (que así se llama) aprovecha y le dice…»jefe, ¿usted me podría aconsejar algún buen curso de informática? (en ese momento le acaban de echar un monillo a la espalda). Usted, que es muy amable y un jefe comprometido con sus empleados, le dice de inmediato… «no se preocupe Norma, déjelo en mis manos»(¡usted acaba de adoptar al mono de Norma y se ha obligado a alimentarlo y cuidarlo!).

Luego entra en su despacho e inmediatamente, como corresponde, suena el teléfono, es la voz de Jorge, el administrador, que le recuerda… «hola jefe, ¿decidió ya sobre el cambio de los ordenadores?». A lo que usted contesta…»no, aún no, he estado muy liado, luego se lo digo»(¡¡¡acaba de seguir alimentando al mono que le habían echado encima Jorge la semana pasada y que usted adopto por decisión propia!!!).

Sigue transcurriendo la jornada y… (podríamos seguir con infinidad de ejemplos, seguramente a usted se le están ocurriendo algunos ahora).

El caso es que termina el día agobiado por una «jauría» de monos que dan vueltas sobre su cabeza, mientras Norma, Jorge y muchos otros, duermen tranquilamente porque se sacaron los monos de encima «cediéndoselos amablemente» a usted que, como es un gran amante de la naturaleza, los adoptó de inmediato.

¿Se siente identificado? ¿Cuántos empleados, compañeros de trabajo y etcéteras le endilgan tareas que no son de su incumbencia o que podría delegar en otros?

Pero piense que la culpa de este «estrés de monos» no es de los demás, todos tenemos una capacidad innata para cumplir la «ley del menor esfuerzo» y «delegar» responsabilidades en otros.

ES USTED, POR VOLUNTAD PROPIA, QUIEN DEBE SER CONSCIENTE Y DECIDIR QUE «MONOS» ADOPTA Y CUALES NO.

Un consejo, adopte sólo los indispensables, que pueda alimentar, y que se los pueda sacar de encima rápidamente.

Para pensar.

Hasta pronto.

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