¿E-learning o formación tradicional?

e-learningLa polémica de si el e-learning o la formación tradicional presencial es lo más conveniente, sigue vigente. No vamos a finalizar la historia pero pretendemos hacer un aporte para aclarar conceptos.

Según el barómetro Ifaes sobre el consumo de formación continua en las empresas  del 2013, el 64% contestaron que utilizan e-learning como modalidad de formación.

¿Sorprendido? Por nuestra parte estamos convencidos de que se trata ni más ni menos que una consecuencia lógica de las nuevas tecnologías. El cambio de “chip” metal avanza sin pausa.

No obstante existen aún muchos prejuicios. Claro, algunos se han quedado fijados al pasado cuando “estudiar a distancia” significaba que te mandaran un montón (¡cuánto más grande mejor!) de material impreso por correo. O en una versión más moderna, otro montón de archivos pdf para leer o bajarse al ordenador. Hay que reconocer que de esto último todavía hay mucho, lamentablemente, confirmando la creencia de muchos sobre la mala calidad del aprendizaje con esta modalidad.

Hoy la formación de calidad a través de Internet logra una dinámica e interacciones intensas entre el educador y el educando. La antigua estática de archivos deja paso a tutorías cercanas, respuestas a todas las preguntas en plazos mínimos, videoconferencias, enlaces, chat, etc, etc.

Incluso llegar hasta el asesoramiento directo al participante para que pueda solucionar necesidades concretas sobre su situación en particular en su trabajo. Siendo esto último tan novedoso, no tenemos más remedio que hacernos un poco de publicidad: el método, único de E-Universitas se llama “E-Aula Asesoría”. Gracias.

Sigamos un poco más con el tema que nos ocupa. Es inevitable hacer comparaciones entre la tradicional formación presencial y a través de Internet, aquí las tres más comunes de los escépticos.

1. La interacción no es la misma

Vale, por supuesto que no es igual. Es diferente, el e-learning permite comunicarte con más gente de todo el mundo de manera instantánea, compartiendo experiencias con frecuencia mucho más enriquecedoras que en un pequeño grupo. ¿Cuál es mejor, o simplemente son diferentes?… para pensar.

2. La formación presencial te “obliga” a disciplinarte para seguirla.

Vale. Claro, en e-learning se apela a la responsabilidad personal y la automotivación. Sin duda hace falta más madurez, no es para indecisos y con escasa voluntad personal. Suele ser para los que de verdad quieren “aprender a hacer”. No obstante, la propia dinámica actual de una buena formación online te debe “enganchar” lo suficiente para que no te aburras y pierdas interés. El resto lo pones tú.

3. Las evaluaciones por Internet no valen de mucho

¡No sigamos en esquemas del pasado! Podemos verlo de dos maneras. Primero, si quiero aprender ¿para qué un examen tradicional de aprobar o no? ¿No valdrían acaso los test de aprendizaje con autocalificación o que los revise y comparta opiniones con un tutor  o experto vía Internet?

Ya sabemos, alguno estará pensando en homologaciones, garantías de nivel, etc. Pues para los escépticos les decimos que las formas de comprobar el nivel de aprendizaje en e-learning son excelentes. Van un par de trucos: no hacer evaluaciones “lineales” (que permitan copiar y pegar, sino ¡pensar!) y poner tiempos de inicio y finalización. Además permite una evaluación continua mucho más intensa que en presencial. Piensa en un Coach Personal de Formación con un grupo muy reducidos de participantes a su cargo.

Por supuesto que hay mucho más para debatir sobre este tema, como tantas otras cosas que avanzan sin pausa. ¡El futuro es hoy!

¿Qué opinas? ¡Bienvenidos tus comentarios!

Hasta pronto.

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